Cansado de la Basuramon

O la receta perfecta para tirarlo todo por el caño.
Por Julius

Publicada originalmente en 2002

Parecería imposible semejante título hace unos años cuando por las pantallas de nuestros televisores apareció la versión animada de la bola amarilla con mejillas rojas a lo Heidi  y con intenciones de pilas Duracel, nuestros corazones ávidos de animación proveniente de las antípoda tierras niponas se alegraron ante su llegada, de ahí en adelante decir “Pikachu” o “el equipo Rocket ha perdido otra vez” causaba gracia, de a poco y principalmente de mano de distribuidores sin licencia el merchandising  se propago por las tiendas (y las calles), no existía vuelta atrás, la invasión Pokemon había comenzado y lo recibimos con los brazos abiertos cual caballo de Troya, no sabíamos cuanto lo lamentaríamos, no lo sabíamos.

 Todos caímos en la celada, los argumentos livianos y la gracia de los personajes nos conquistaron, reconozco que en un principio esas características fue lo que me disgusto de la serie, pero cuando vi a un compañero de universidad que respondía mas bien al tipo metalero-dark-algo-doom-no-se-que-cosa, que traía sus llaves atadas a un Pikachu, pensé que tal vez debía darle una oportunidad a los monos esos y como todos, me senté a remojar neuronas frente al televisor, pero lo peor estaba por venir.

  Hojeando una revista de programación de televisión encontré una nota que titulaba “Las curiosidades del cable” en la cual en forma algo irónica (no hay mejor forma para decir las cosas) nos contaban que Fox Kids comenzaría a transmitir una nueva serie de dibujos animados que tiene por nombre Digimon, el argumento es sencillo, niños poseen criaturas que evolucionan y se enfrentan en combate, ¿les parece conocido? Las similitudes estaban más que claras pese a que algunos incipientes seguidores de la serie argumentaban serias diferencias entre Digimon con respecto a Pokemon (cosas como “en Digimon los monos se mueren”, por favor), de aquí en adelante la bolita de nieve perdió todo control y la relación niño + criatura + enfrentamiento = dinero fácil (y mucho) termino por liquidar la oferta televisiva.

 Hasta ese momento la cantidad de anime que exhibían los canales de televisión me parecía muy razonable (como desde el `98 estoy hablando), Chilevisión nos tenia encantado con (el mal llamado) Samurai X, Ranma, Mikami y Los Justicieros (ni hablar de Zenki o El Barón Rojo, que estaban puro rellenando), Megavisión tenia Dragon Ball y su en un principio aceptable Dragon Ball Z (para mi opinión sobre la Basura Z tendrán que esperar otro articulo y si es que se me da la gana escribirlo), posteriormente incluirían la hilarante Arale (lastima que pasara casi desapercibida), tenían también Monster Rancher, que a pesar de tener el ya mencionado argumento niño + criatura…, paso sin pena ni gloria, menos mal, y en algún momento Canal Trece anuncio con bombos y platillos el triunfal regreso de Robotech, en un horario idiota, las 12:30, TVN a finales del 2000 se sumó a la pelea con Escaflowne y Universo Perdido (para esta fecha el canal del angelito contraataco nuevamente con Robotech, ja), La Red por su parte jugo arriesgado, apostó por monos mas clásicos, de esos que exhibía en su tiempo el Pipiripao, fracaso rotundamente (pregúntenle a algún niñajo que se habrá topado con Mazinger Z cual es su opinión y les responderán que la creación de Go Nagay, ese robot que parece un hombre mal disfrazado de robot, parece, este, bueno, un hombre disfrazado de robot, pero sin ningún respeto por el clásico).

  Todo iba bien, parecía que tras años de incertidumbre disfrutaríamos por fin de la dosis de anime que todo niño requiere al día, pero nos equivocamos profundamente. Todo fue para peor, de a poco la oferta televisiva fue mermando en complicidad con los televidentes mas pequeños que exigían series de corte Cosamon, sumado a la siempre ineptitud de los ejecutivos televisivos, el resultado, el anime prácticamente desapareció de nuestras pantallas, por lo menos en la abierta, en el cable la cosa tuvo una suerte similar, pese a que hay un abanico de posibilidades mas extenso la calidad es inversamente proporcional, cosas como “la invasión anime” de Fox Kids, con ¿anime coreano?, Cartoon Network también tiene lo suyo, pero le han dado en exceso al género de las brujitas, el cual me importa tres pepinos y que ahora arremete con Super Doll Licca Chans (¿les sonaba antes?) y por lo que he leído suena como a brujamon, espero que el anunciado Toonami venga a remediar el panorama. La ultima adición al fenómeno es Medabot con su original argumento niño + criatura (un robot en este caso) = dinero, tan tan.

  Miren, al final de cuentas si  alguien disfruta de Pokemon/Digimon/lo que sea, me da igual, que importa que sus argumentos sean repetidos hasta el cansancio y que solo sirvan para vender juguetes a sus noveles auditores (a desgracia de sus padres), nada de eso importa, pero lo que si me molesta es que todos tuvimos que pagarlo caro, la traición de la televisión fue dura y eso nos dolió.

Bueno señores, me despido hasta una próxima.