Lun. Jul 13th, 2020

Historia de heroísmo

El 26 de septiembre de 1983

En la aún existente URRS. (todavía 25 de sept. en Estados Unidos), Stanislav Petrov, evitó lo que pudo ser, una catástrofe mundial que hubiese cobrado represalias hasta el día de hoy.

Comenzó cuando se produjo el llamado “Incidente del equinoccio de otoño”, que colocaría al mundo a escasos segundos del Apocalipsis atómico.

A las 00.14 (hora de Moscú) un satélite soviético dio la alarma: un misil balístico intercontinental estadounidense se habría lanzado desde la base de Malmstrom (Montana, Estados Unidos) y en 20 minutos alcanzaría la Unión Soviética.

Stanislav Petrov estaba a cargo del búnker Sérpujov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa. Su misión era verificar y alertar de cualquier ataque a sus superiores, con lo que se iniciaría el proceso para contraatacar con armamento nuclear a los Estados Unidos.

De acuerdo con CNN, el KGB había enviado un mensaje a sus espías en Occidente para advertirles de que se prepararan ante una posible guerra nuclear.

En principio, Petrov pensó que debía de tratarse de un error, porque no tendría sentido que los estadounidenses atacaran con un único misil. Más tarde los ordenadores indicaron que cuatro misiles más se dirigían hacia la URSS!.

Petrov conocía bien las peculiaridades del sistema satélite OKO de alerta temprana rusa y creía que este podía equivocarse, así que consideró de nuevo que eran muy pocos misiles, solo cinco, cuando Estados Unidos tenía miles.

El solo debía dar la orden de presionar el botón, pero decidió esperar y no contraatacar inmediatamente ya que de ser real el ataque estadounidense, dejaría miles y miles de muertos y la inminente nueva guerra nuclear.

Se descubrió finalmente que era una falsa alarma causada por una rara conjunción astronómica entre la Tierra, el Sol y la posición específica del satélite OKO.

Cuando le preguntaron por qué no había dado la alerta, contestó:

“La gente no comienza una guerra nuclear con un solo misil”.

Este incidente avergonzó a altos cargos soviéticos, y responsables de la disciplina militar consideraron que el teniente coronel Petrov se había equivocado en su decisión (ya que su deber era comunicar el dato a sus superiores, y dejar que ellos decidieran si era erróneo o no). Sin embargo, dadas las circunstancias no le castigaron, pero le destinaron a un puesto inferior y decidieron ocultar el incidente.

Petrov se retiró del ejército y pasó sus últimos días como pensionista en Friázino, Rusia.

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